Webinars · 14 de julio de 2026

Innovación con superpoderes: lo que cambia (y lo que no) con IA

De qué se trató

Qué cambia, etapa por etapa, cuando la inteligencia artificial entra al proceso de innovación. El encuentro convocó a 288 inscritos de más de 200 organizaciones, mayoritariamente jefaturas, gerencias y fundadores.

Los puntos que importan

La pregunta dejó de ser si adoptar. Díaz abrió desplazando el debate: la adopción está zanjada y lo que sigue sin resolverse es qué impacto real tiene la IA en cada etapa del proceso de innovación. Ese desplazamiento ordenó toda la conversación y es, en el fondo, la posición del Observatorio.

En ideación, alta calidad y baja diversidad. La evidencia que revisó Díaz muestra que las herramientas generativas producen ideas buenas y rápido, con una limitación que pocos consideran: las mismas ideas que a uno le parecen brillantes se las está mostrando también a su competencia. Sirve para abrir un proceso, no para diferenciarse.

El rendimiento no es parejo entre tareas. Lo que Díaz llamó la frontera irregular: quienes usan IA en tareas donde funciona bien mejoran de forma significativa, y quienes la usan donde no funciona pueden empeorar sus resultados. El criterio para decidir dónde aplicarla pesa tanto como la herramienta.

La brecha es estratégica, no tecnológica. Contreras planteó la cifra que más circuló del encuentro: cerca del 88% de las organizaciones ya usa inteligencia artificial, pero solo un 6% captura impacto real en resultados. Para Celedón, adoptar es sobre todo un asunto cultural; usarla estratégicamente exige identificar problemas de negocio, definir un plan y adaptarse de forma continua.

Lo que no reemplaza. Contreras señaló el criterio de decisión, la estrategia y las relaciones de confianza. Rodríguez desarmó el mito más extendido: la innovación sigue teniendo incertidumbre y la IA no elimina esa complejidad.

Lo que quedó abierto

Rodríguez cerró con una distinción que el panel no alcanzó a desarrollar: muchas empresas usan IA para ahorrar costos, y eso está bien, pero innovar es construir futuro y abrir mercados, algo que se descubre mirando hacia afuera y conectándose con el ecosistema. Cómo se hace eso concretamente en empresas de menor tamaño, con recursos limitados para mirar hacia afuera, es una pregunta que el Observatorio se propone seguir.

Queda pendiente también la pregunta que ordena la agenda: qué separa a ese 88% que adopta del 6% que captura valor. La respuesta del panel apunta a criterio y estrategia, no a tecnología. Verificarlo con evidencia de la región es trabajo por hacer.

Grabación y materiales

Por publicar.